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Un viaje al interior de Ahyre, la nueva revolución del folclore, que no para de crecer


(Salta, enviado especial). Complicado para el algoritmo de Google. Difícil de escribir algo tan simple como aquello que respiramos. Por algo será. En Capital Federal todavía no tanto, pero en Salta, donde son nacidos y criados, Ayhre es como cuando arrancó Soda Stereo: «Está en boca de todos», «Es la gran cosa nueva«, dicen.

Los miran, les piden fotos y ellos, un sol de gente, aceptan caminando por la calle como cualquier hijo de vecino. Y no es que se deban a su público. Simplemente están, circulan, viven.

El grupo Ahyre, ganador de premios Gardel en 2021 y 2022. Foto gentileza Emiliano Nadal.


El grupo Ahyre, ganador de premios Gardel en 2021 y 2022. Foto gentileza Emiliano Nadal.

Se los señala como «la nueva revolución del folclore». Folclore: género de parientes.

Técnicamente son cuatro tipos que ya tienen un pasado notable en la música. Tres vienen de Los Huayra: Juan José «Colo» Vasconcellos, Sebastián Giménez y Hernando Mónico (“Pony”). El cuarto Ahyre es Federico Maldonado, quizás la cara más conocida.

Federico, ex Los 4 de Salta, es uno de los ganadores de una de las ediciones de Operación Triunfo. Cuando volvió a su provincia parecía un beatle de las alturas. Lo esperaban unas 20 mil personas.

Habría que repensar los conceptos de federalismo. En cómo cambian las razones, los modos y los objetivos apenas uno aterriza una hora y media después en una provincia del Norte.

El folclore en Salta es como el trap en Buenos Aires. Ni bien ni mal, es así. Hay peñas hasta donde no debería haberlas, siempre una guitarra a mano.

Sin límites estéticos

Ahora estamos en un enorme restorán de empanadas donde el Colo, cabeza parlante de Ahyre, se casó. El lugar es una muestra viviente del folclore, un museo sin querer. Pasaron todos, de acá salió el under de tierra adentro. “El dúo Coplanacu es como Pink Floyd”, tira el Colo.

Ahyre:  Juan José "Colo" Vasconcellos, Sebastián Giménez, Hernando Mónico y Federico Maldonado. Foto gentileza Emiliano Nadal.


Ahyre: Juan José «Colo» Vasconcellos, Sebastián Giménez, Hernando Mónico y Federico Maldonado. Foto gentileza Emiliano Nadal.

Sus propios compañeros lo señalan como «cerebro» y «referente». Dicen que en Los Huayra estaba un poco «eclipsado», pero que ahora tiene las alas del deseo y por eso el folclore de su actual agrupación se vuelve difuso y pasa eso que los músicos quieren que siempre suceda: no hay límites estéticos para Ayhre.

Qué poco sabemos de todo esto. ¿Así que Ahyre eran Los Huayra, que ya ganaron los Gardel y que van a cerrar una de las noches del próximo festival de Cosquín? Otro dato digno de Daddy Yankee: ¡38 millones de vistas en YouTube! 

“Ahora las cosas fluyen de otra manera. Sonamos distinto”, nos cuenta Sebastián, que canta, toca la guitarra, tiene dos hijos y en su propio camarín se comporta espartanamente, como si estuviera en el placard del otro.

Después, Pony, un barbudo silencioso con cara de docente de Puan. Misterioso como buen bajista, te lo marcan porque de él dependen las letras. El cuarto es Fede. Tiene una cruz tatuada y protectora a la altura de las cuerdas vocales. A la religión que profesa se ve que le encanta proteger su voz porque cuando el muchachote abre la boca, cae un caudal de diez mil cataratas.

Como dice su manager, Fernando, un baquiano macanudo que mastica hojas de coca. “Son buena gente, hermano, es así nomás”.

Ahyre en vivo

Ahyre en vivo a principios de octubre en el Centro de Convenciones de Salta. Foto gentileza Emiliano Nadal.


Ahyre en vivo a principios de octubre en el Centro de Convenciones de Salta. Foto gentileza Emiliano Nadal.

Los vimos actuar en el Salta Boombox, una especie de Lollapalooza, los días 30 de septiembre y primero de octubre en el Centro de Convenciones provincial. La movida estuvo sponsoreada por la cerveza Salta y la entrada costaba el equivalente a tres botellas más mil pesos. Además de Ahyre, estuvieron La Beriso, Los Pericos, Natalie Pérez, la extraordinaria Feli Colina y más.

De fondo, los cerros que a la mañana estaban nevados. El predio repleto. Quince mil personas.

El folclore viene siendo una música que busca renovarse desde la década del ’90. Un punto de quiebre pudo ser la Sole. Se hizo famosa, sí, pero quizás haya olvidado los motivos que la llevaron a querer trascender. Ahora, lejos del poncho al viento, hasta se la ve sexy. Lo comentamos en voz alta y los integrantes de la banda no parecen estar de acuerdo. «La Sole es lo más…»

En el festival, los Ayhre cantan armonizando coros, fusionando géneros y estrenando un tema que se llama Nuestras flores, el mismo que en un rato sonará en la camioneta del Colo. “Tiene algo de The Weeknd, dice la esponja humana del grupo. Una fragancia luminosa que encaja perfecto con la idea de «canción del año». Le pedimos que la ponga de vuelta y él nos hace un guiño de satisfacción a través del espejo retrovisor.

Para Ahyre el folclore es como la lengua materna y el resto es como una suerte de lenguaje inclusivo. Sebastián, con paciencia de lama tibetano, nos explica: “Huayra quiere decir viento en quechua. Pensamos en hacer algo así con Ahyre, dando vuelta algunas letras, como soplándolas… ”

En vivo harán una versión de El tempano, que popularizó Baglietto, y otra de Himno de mi corazón, de Los Abuelos de la Nada. Cuando tocan Perdiste (letra de Pony), la gente lo canta como si fuera el De música ligera de Ahyre.

Si les sacás una foto tocando, es una banda de rock: guitarras, teclados, batería, bajo eléctrico. Cuesta la etiqueta de grupo folclórico. En otras palabras, podés escuchar The Clash y Ahyre y nadie sospechará de vos.

Charla en el teleférico

El grupo Ahyre, que el 17 de noviembre tocará en el Teatro Opera por tercera vez. Foto gentileza Emiliano Nadal.


El grupo Ahyre, que el 17 de noviembre tocará en el Teatro Opera por tercera vez. Foto gentileza Emiliano Nadal.

Hay empanadas de queso y el Pony está hablando con Fede sobre Peteco Carabajal y Jacinto Piedra. Sebastián dice que en unos días van a viajar a Buenos Aires para ver a Coldplay. En el paseo en teleférico, desde donde la ciudad entra en una mano, el Colo nos confiesa que su mejor amigo de la música es Abel Pintos.

Dijeron en una entrevista reciente: “Ahora, mirando para atrás. resultó ser una tremenda oportunidad la separación de Los Huayra. Después de 15 años de transitar un camino, se había establecido una identidad muy grande y un formato del que era complicado correrse y explorar otras cosas. A partir de este renacimiento, se dio una posibilidad de reinvención y todas esas inquietudes se despertaron.”

La trastienda de la banda, en el camarín, minutos antes de salir a escena, no representa en absoluto lo que uno pueda imaginar. Están las familias, los hijitos, las parejas, coca cola, almendras, frutas abrillantadas, frutas comunes, el fetiche de la yerba marca La Jactancia y a pasarse recetas de cómo hacer el mejor arroz con leche. ¡Ni siquiera se cambian! Salen al recital como vinieron de vestidos de sus casas.

Un muchacho que hace trap aparece desde un camarín vecino y le pide una foto al Colo: “¡Es un genio! A mí no me gusta el folclore, me gusta Ahyre”.

-¿Rituales antes de tocar? ¿Cábalas?

-No no, nada –dice Sebastián.

Fede toma mate y convida. En 17 de noviembre tocarán en el porteño Teatro Opera por tercera vez. El crecimiento, cuentan, fue geométrico, con un público que se fue multiplicando de función en función. “Tenemos casi todo vendido y tal vez haya un segundo show”, avisa Fernando, el manager que trabajó con Los Chalchaleros y dejó de trabajar con el Chaqueño Palavecino.

-¿Bajista favorito, Pony?

-Mmmm, Guillermo Vadalá.

Mientras pensamos cómo serán las groupies del folclore, Fernando interrumpe la fantasía: “Te lo dije, hermano, son tipos normales que hacen música”.

-¿Cuándo apareció la primera guitarra eléctrica en el folclore?

-Con Daniel Toro, en la década del ’60 –dice El Colo sin dudar.

-Fede, explicanos cómo se puede cantar así.

-Jajaja, canto desde que nací. Técnicamente soy tenor. Mi viejo y mi mamá cantan. Mi mamá es Valeria Lynch. Mi papá, Nino Bravo.

-¿Qué creen que va a pasar con Ayhre?

-Nosotros –cierra el Colo– tenemos que tratar de ser la banda de folclore que entre en la facultad.

MFB

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