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el escándalo del casamiento con una prima, que sepultó su carrera


A fines de los años ’50, el músico se perfilaba como uno de los mejores del mundo, pero en una gira por Inglaterra se descubrió que estaba casado con una familiar de apenas 13 años.

Jerry Lee Lewis, que falleció hoy a los 87 años de edad, fue víctima de una madre castradora que no quiso que su hijo se transformara en estrella de algo que estaba llamándose rock n’ roll. ¿Qué hizo la señora? Lo metió pupilo en un seminario de Texas. Resultado: en 1955, con 16 años, Jerry se casa con Dorothy, la hija de un predicador.

Los trastornos empiezan en esa decisión matriarcal. Después, el nombre de Jerry se inscribiría en el muro de los bígamos famosos: teniendo un hijo, ya con 17 años, y aún casado con su prematura segunda mujer, Jane Mitcham, el precoz tecladista se casó –obviamente en secreto- con su prima de 13 años llamada Myra Gale Brown, hija de un contrabajista que actuaba en sus shows.

Jerry Lee Lewis en Londres en 1958, época del escándalo sobre su esposa. Foto: AP


Jerry Lee Lewis en Londres en 1958, época del escándalo sobre su esposa. Foto: AP

En esa época, mediados del siglo pasado, no era tan extraño. De hecho, hasta parecía bastante normal, sobre todo tomando como ejemplo al propio Elvis, quien, con 24 años, contrajo matrimonio con Priscilla, de tan solo 14.

Pero la diferencia estaba en el mapa: lo desgracia de Jerry fue en Inglaterra, en tanto lo de Elvis fue en Estados Unidos. Con dice la leyenda: “Lo que se hace en Memphis queda en Memphis”.

Jerry Lee Lewis iba por el tercer matrimonio antes de los 20, sin siquiera haber consumado el divorcio del primero. Por una cosa, por la otra o por la suma de todos los miedos, el efecto fue desastroso y devastador para la carrera del músico.

Gloria y ocaso en 1958

En enero de 1958, Jerry apuntaba alto en los charts con Great Balls Of Fire. Además, dios mediante, se divorcia de Jane Mitcham y las buenas noticias parecen multiplicarse.

En mayo de 1958, el ídolo mujeriego está listo para una gira a lo largo y ancho de Gran Bretaña. Sus requisitos para el camarín no destacaban 30 guardaespaldas, ni instructor de yoga o chef de platos veganos, pero había una condición: la nena de 13 años, su esposa, debía ir sí o sí.

Jerry Lee Lewis, al comienzo de su carrera.


Jerry Lee Lewis, al comienzo de su carrera.

Sus representantes estaban nerviosos por esa condición y le pedían que la chica se quedara en casa (de sus padres) y, de ser posible, que terminara el colegio. Pero Lewis, una estrella de esas que todos se la imaginan, no cedió a las presiones, hizo oídos sordos, poco absolutos, y el día de arrancar el tour llegó al Heathrow Airport de Londres con su tierna esposa.

Lo que debía transformarlo en una de las primeras glorias norteamericanas en forjar una carrera en Inglaterra, se convirtió en una auténtica pesadilla. A todo esto, mientras Jerry no dejaba títere con cabeza, el buenudo de Elvis se metía en el ejército, dejando vía libre al trono del rock. Ahora, el mundo estaba a los pies de Lewis.

Aterrizó en tierras inglesas y se dispuso a dar una conferencia de prensa. “¿Quién es esa chica?”, preguntó, al mejor estilo Madonna, un reportero en conferencia de prensa. La propia Myra respondió con su hilito de voz. “Soy su esposa”, dijo.

La prensa amarilla británica produjo la historia y lo despedazaron. A él y al sidecar que tenía por pareja. Muchos organizadores rescindieron contratos y las presentaciones al por mayor se diluyeron en cuestión de horas. Ahí nomás se quedó sin manager y Lewis debió volver a los Estados Unidos.

Lo que siguió fue un derrumbe: el cachet del músico bajó de los 10 mil dólares por tocar a 250 míseros mangos verde, que era lo que podían pagar en los bares y fondas de la época. No le quedaron ni los amigos del campeón ni los del barrio. Myra fue otra víctima. “Quedé marcada como la niña esposa de Jerry Lee Lewis”, declaró alguna vez.

A todo esto, Elvis conocía a Priscilla, de apenas 14 años, hijastra de un militar retirado. Presley fue a pedir la mano de la niña, pidiendo autorización para que viviera con él en la mansión de Graceland.

El casamiento de Elvis Presley y Priscilla Beaulieu, en 1968, cuando ya tenían 32 y 21 años, respectivamente.Foto: AP


El casamiento de Elvis Presley y Priscilla Beaulieu, en 1968, cuando ya tenían 32 y 21 años, respectivamente.Foto: AP

Allí estudiaría en una escuela para monjas y viviría en una casa separada de la residencia principal hasta que fuera mayor de edad y finalmente se pudieran casar. Jerry siguió las noticias desde su Siberia mientras seguramente pensaba en voz alta: “Elvis hizo lo mismo, pero a escondidas”.

MFB

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