El Gobierno de Estados Unidos intervino públicamente en la controversia generada por la presencia de una bandera de las Islas Malvinas en el partido entre Argentina e Inglaterra durante el Mundial, luego de que la imagen se viralizara y provocara reacciones políticas en Buenos Aires y Londres.
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Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo para el Mundial 2026, afirmó que los futbolistas «tienen la capacidad de hacer esas declaraciones en Estados Unidos».
Sin embargo, el Departamento de Estado aclaró que Washington “no toma posición sobre símbolos exhibidos por hinchas en eventos deportivos” y que la política estadounidense respecto de la disputa de soberanía “permanece sin cambios”, en referencia a la postura histórica de apoyo al Reino Unido en el conflicto, aunque sin intervenir en manifestaciones civiles.
La bandera, desplegada por un grupo de simpatizantes argentinos en una de las tribunas, generó un intercambio diplomático menor entre sectores políticos británicos y argentinos. Medios como The Guardian y BBC Sport señalaron que la Federación Inglesa transmitió su preocupación a la FIFA por la presencia de símbolos “políticamente sensibles”, mientras que la Asociación del Fútbol Argentino evitó pronunciarse y sostuvo que se trató de una expresión espontánea de hinchas.
La FIFA, por su parte, recordó que su reglamento prohíbe mensajes políticos en estadios, pero aclaró que la bandera no contenía consignas explícitas y que la intervención de seguridad se limitó a retirar el paño para evitar incidentes.
En Argentina, el episodio fue utilizado por distintos sectores políticos para reavivar el debate sobre la soberanía. Voceros del gobierno argentino destacaron que la presencia de la bandera refleja “el sentimiento histórico del pueblo argentino”, mientras que dirigentes opositores criticaron la utilización del Mundial como escenario para reivindicaciones nacionales.
El canciller Pablo Quirno evitó confrontar con Londres y afirmó que la cuestión de Malvinas “se discute en ámbitos diplomáticos, no en estadios”, aunque subrayó que Argentina mantiene su reclamo de soberanía ante Naciones Unidas, donde el Comité de Descolonización volvió a instar al Reino Unido a reanudar negociaciones en junio.
La reacción estadounidense se produjo en un contexto de sensibilidad diplomática. Desde 2024, Washington ha buscado mantener una relación equilibrada con Buenos Aires y Londres, especialmente tras la profundización de la cooperación militar entre Estados Unidos y Argentina y el respaldo de la administración Trump al alineamiento geopolítico del gobierno de Javier Milei.
El episodio también tuvo repercusión en medios británicos, donde algunos parlamentarios conservadores reclamaron sanciones deportivas contra Argentina por “politizar el fútbol”, mientras que sectores laboristas pidieron moderación y recordaron que la FIFA no consideró el hecho como una violación reglamentaria.

