También hubo covers: «The Scientist» de Coldplay por ejemplo, o interpretaciones de «Balada para un loco» (Astor Piazzolla y Horacio Ferrer) y «Juana Azurduy» (Ariel Ramírez y Felix Luna). No faltaron canciones menos conocidas de Cantilo -algunas producidas de manera independiente-, entre ellas «Mago en Prosa», «Cuna de piedra» o «No entregues tu corazón». Bellísimas todas.
Fabiana Cantilo estuvo acompañada por Cay Gutiérrez en teclados y Marian Pellegrino en guitarra (una copada que en medio del show y con el permiso de Fabi metió «Otoño en Mendoza» para deleite de todos). Los músicos formaron un trío que no es tal, ya que gran parte del recital se apoyó en pistas y no se sabía para qué estaba la batería en el escenario, hasta que Cantilo se hizo cargo del instrumento «porque puedo y quiero» y es la única explicación para este momento del concierto.
Caprichosa, exigente, diva, un tanto tirana sobre el escenario (a lo Charly García en sus mejores peores momentos) y al borde de perder los estribos -nunca lo hizo-, Cantilo siempre fue conciente de que cada canción debía sonar de la mejor manera posible.
Y más allá de algún pifie o desprolijidad, la voz de Fabi a sus 67 años sigue intacta, lo que garantizó un show inolvidable que cerró con «Canción sin miedo», un himno contra la violencia contra la mujer compuesto por la mexicana Vivir Quintana, sumamente emocionante.
