17/04/2024

‘Los Elon Musk y Jeff Bezos son los ‘Fausto’ de hoy’


Jan LathamKoenig director musical Foto Gustavo Amarelle
Jan Latham-Koenig, director musical. Foto: Gustavo Amarelle

La temporada de lírica del Teatro Colón tendrá su apertura el próximo martes con la ópera «Fausto», de Charles Gonoud, bajo la Dirección Musical del británico Jan Latham-Koenig, quien en una relectura del mito aseguró que los CEO’s de las grandes tecnológicas representan el espíritu de la fabulosa obra de Johan Wolfgang von Goethe.

«Hoy tienes montones de multibillonarios, que pueden comprar lo que quieran. Uno solo puede representar la economía de toda África, por ejemplo. Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates… pero lo que ellos no pueden comprar es el tiempo. Todos elllos van a envejecer. Invierten en empresas médicas o en Sillicon Valley para investigar cómo extender la vida humana, pero es algo que no pueden comprar», dijo el también Director Musical 2023 en una entrevista con Télam.

No se sabe mucho del origen del mito de Fausto, algunos lo citan en Alemania en el Siglo XVI con la aparición de un folletín en el que narraba la vida de un encumbrado alquimista que, deseoso de juventud eterna, le vende el alma al Diablo.

«Esta es la ciudad más cultural del continente. En septiembre estuve en otro proyecto y no he encontrado en ninguna otra ciudad el interés por la música clásica y la ópera»

A lo largo de la historia, varios fueron los escritores que le dieron su punto de vista a Fausto, desde Christopher Marlowe en Inglaterra en el Siglo XVI hasta Thomas Mann en Alemania, a mediados de la pasada centuria. Aunque fue la obra en dos partes de Goethe la que le dio la trascendencia mundial a un mito que algunos citan como real, en un pueblo alemán en el Siglo XV.

A fines del 1800, Charles Gonoud escribió la ópera cambiando el eje de Fausto a Margarita, la joven enamorada que es obligada a abortar y fallece. Sin embargo, el orquestador francés le dio un vuelco positivo a la obra «Esta es la versión francesa. Creo que no les gusta los finales felices y esta obra tiene más que ver con la tradición de la ópera francesa en ese período», explicó.

El artista abrir la temporada en el Teatro Coln Foto Gustavo Amarelle
El artista abrirá la temporada en el Teatro Colón. Foto: Gustavo Amarelle

El británico agregó que «es interesante esa visión francesa y la necesidad de sentirse mejor del público de esa época» y señaló que «lo importante es el mito: Tú nunca vas a recibir algo a cambio de nada (risas)».

«El punto es la idea de la juventud eterna. Incluso hoy, en inglés decimos hacer un pacto ‘fáustico'», completó.

«Es una de las mayores óperas del Siglo XIX -ahondó el británico- y muy probablemente la más importante de la Ópera francesa. Gonoud escribió muchas óperas, pero esta es la mejor. Tiene de todo: filosofía, una música magnífica, un extraodinario drama y también un dejo de optimismo al final. Es refinada y elegante al modo francés. Es magnífica».

Otro detalle de color es que en la inauguración del antiguo Teatro Colón en 1866 también se puso en escena «Fausto», lo que dio origen al inicio de la literatura gauchesta con «Fausto, Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de la ópera», de Estanislado del Campo.

Más allá de esta presentación, Latham-Koenig estará abocado durante seis meses a vivir en Buenos Aires por su rol como Director Musical del Teatro, puesto para el cual se trazó cuatro objetivos: «Mi tarea aquí es obtener el mejor nivel artístico posible».

«Todas las casas de ópera lo hacen, pero creo que yo estoy en un muy buen lugar de mi carrera y experiencia para poder lograr una diferencia aquí. Y es por eso que estoy envuelto en muchas actividades, con la opera, el ballet, conciertos con la Filarmónica y también trabajaré con el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón», puntualizó.

Jan LathamKoenig dirigir la pera Fausto Foto Gustavo Amarelle
Jan Latham-Koenig dirigirá la ópera Fausto. Foto: Gustavo Amarelle

Para Latham-Koenig no es desconocida Latinoamérica, ya ha trabajado en México, Santiago de Chile y el año pasado estuvo también en el Colón.

«No hay una diferencia -sostuvo- en particular entre dirigir en América Latina y en Europa, pero particularmente hay alguna diferencia con Buenos Aires. Esta es la ciudad más cultural del continente. En septiembre estuve en otro proyecto y no he encontrado en ninguna otra ciudad el interés por la música clásica y la ópera», asumió.

Recordó que en septiembre se puso en escena ‘Los siete pecados capitales’ y ‘El castillo de Barbazul’, dos operas magníficas, pero no particularmente conocidas y dieron «cuatro conciertos, todos a sala llena». «La única vez que lo vi, fue en Buenos Aires. Ni en Londres ni en Estados Unidos, donde cómo máximo las salas estaban al 70 por ciento. Esto muestra el interés de la gente de Buenos Aires en el Teatro Colón, además del prestigio enorme que lo precede».

Télam: ¿Qué nota de particular en las orquestas latinoamericanas?

Jan Latham-Koenig: Algunos países tiene muy buenas orquestas, muy autosuficientes. En América Latina, las orquestas dependen mucho más de los aportes del director. Cómo el director trabaja con ellos es la manera de conseguir resultados de alto nivel a largo plazo. Disfruto mucho trabajar con las orquestas y ver la disciplina que tienen para trabajar. Al más alto nivel no te lleva el talento, sino la disciplina.

-La fama de la acústica del Colón casi que precede a su prestigio. ¿Usted qué opina?

-La acústica de este teatro es magnífica y es algo que se sabe en todo el mundo. Pero esto depende del tipo de escenografía. Un muy buen ejemplo de cómo puede ayudar es con «Fausto». De manera muy inteligente, Stefano Poda eligió muchos elementos de madera para la decoración. Es algo importantísimo para un teatro tan grande con un escenario tan profundo. Así, el sonido se reverbera hacia todos los rincones de la sala.

-En cuanto a «Fausto», ¿ cómo cree que interpela hoy en día a la sociedad?

-En todas las situaciones vemos «pactos fáusticos» y esto es en lo que la obra nos interpela. Todos los días tenemos la posibilidad de entregar algo nuestro a cambio de cosas con las cuales no nos sentimos cómodos o no estamos de acuerdo. Un muy buen ejemplo es del conflicto entre política y arte.





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