
A fines del año pasado, Tomás Etcheverry anunció que Horacio De La Peña se pondría a la cabeza de su equipo para la temporada 2025. Con la llegada del Pulga, quería darle un nuevo salto de calidad a su tenis para apuntar con todo al top 20. Pero la sociedad entre el experimentado entrenador y uno de los jugadores argentinos más talentosos de la actualidad nunca hizo clic. Y tras despedirse en el debut del ATP 250 de Kitzbuhel y sumar su sexta derrota al hilo, el platense, hoy 58° del ranking, anunció que se terminó el vínculo profesional entre ambos.
«Agradezco de corazón a Horacio por todo lo que vivimos, las enseñanzas que me dejó y por su dedicación siempre. Pulga, te deseo muchos éxitos en tus futuros proyectos», escribió Tomy en su cuenta de Instagram.
La separación no fue una gran sorpresa porque los resultados que consiguieron juntos en los ocho meses en los que unieron fuerzas estuvieron lejos de los esperados.
En lo que va de la temporada, el platense acumula apenas 16 victorias y 25 derrotas. En citas del circuito ATP, tiene un récord de 11-17, con doce eliminaciones en primeras rondas y actuaciones pobres en los torneos más importantes. Llegó a la segunda instancia del Australian Open, pero cayó en el debut en Roland Garros -en el que había sido cuartofinalista en 2023- y en Wimbledon; y sumó tres eliminaciones en la instancia inicial y dos en la segunda en Masters 1000. Además, solo ganó partidos consecutivos en tres semanas del calendario: en febrero, alcanzó los cuartos en Santiago de Chile; en mayo, las semis de Hamburgo (ambos sobre polvo de ladrillo); y en junio, los cuartos sobre el césped de Halle.
Así, fue perdiendo terreno en el ranking. Tras arrancar el año como el 39° del mundo, llegó a estar 63° a mediados de junio y hoy se ubica 59° en el ranking en vivo, que ya computó la derrota por 7-5, 5-7 y 6-3 ante el austríaco Filip Misolic en Kitzbuhel, certamen al que llegó como quinto favorito.
En agosto de 2024, Etcheverry rompió el vínculo con su entrenador Walter Grinovero. Durante unos meses trabajó interinamente con Jerónimo Lanteri y Eduardo Infantino. Pero con el sueño del top 20 en mente y tras un segundo semestre con altibajos, a fin de año llamó a De La Peña.
La dupla arrancó el 2025 con mucha ilusión, pero no pasó mucho tiempo antes de que quedara claro que, más allá de la capacidad de los dos y la buena química fuera de la chanca, las cosas no funcionaban.
En marzo, en la previa del Masters 1000 de Miami en el que el platense no ganó partidos (terminó 0-2 en el Sunshine Double que forma con Indian Wells), De La Peña aseguró que su objetivo era transformar a Tomy en un jugador más agresivo.
«Mi foco es ver cómo levantar su velocidad media. El saque es su herramienta principal, saca muy fuerte y nos da muchos puntos. En el fondo es muy parejo, le pega muy bien de derecha y de revés, pero yo estoy buscando que cada vez haga más daño de derecha. Lograr esa explosión distinta lo va a llevar a lo más alto. Hay que lograr que sus tiros empiecen a lastimar más que su consistencia y preparar el cuerpo para esa energía que necesitás al buscar ser más agresivo», comentó el Pulga en una nota con ATPTour.com.
Y afirmó: «En el tenis, a veces hay que saber esperar el momento, pero estamos seguros de que cuando ese momento aparezca, estaremos listos».
Poco después, el mismo entrenador aseguraba que el platense necesitaba una transformación para meterse en la elite del ranking, porque lo que había hecho hasta ese momento «no le iba a alcanzar». Y también reconocía que aunque a su pupilo le costaba adoptar los cambios, la cupla de que los resultados no se daban era suya.
Home favourite Misolic battles past 5th seed Etcheverry 7-5 5-7 6-3 🇦🇹💥#GeneraliOpen pic.twitter.com/lkqackx0rE
— Tennis TV (@TennisTV) July 22, 2025
«Yo tengo que encontrar el camino, pero realmente no lo estoy terminando de encontrar. Estoy muy concentrado en cómo hacer para que las cosas sucedan, sé que están cerca», hacía autocrítica en una entrevista con el sitio Todo Sobre Tenis.
Pasaron los meses y Etcheverry, que hasta cambió la raqueta que había usado toda su carrera por consejo de De La Peña, seguía en un bache, sumando buenos triunfos en algún torneo -como en Hamburgo, donde llegó a semis- pero sin regularidad.
Tras despedirse en el debut de Roland Garros ante el griego Stefanos Tsitsipas (20°), Tomy se sentó a charlar con su entrenador para poner en la balanza lo conseguido y decidieron una separación transitoria. Así, el platense encaró la gira de césped acompañado por Lanteri.
En la superficie verde, jugó cuatro torneos. Solo sumó victorias en Halle, donde eliminó en primera a Pedro Martínez (54°) y se anotó luego un gran triunfo ante Andrey Rublev (14°), antes de caer en cuartos con Karen Khachanov (22°). Pero los pasos sin festejos por Mallorca, Wimbledon y los polvos de ladrillos del Challenger de Braunschweig (cayó ante un rival fuera del top 200) y los ATP de Gstaad (con Arthur Cazaux, 116°) y Kitzbuhel, terminó de convencerlo de que necesitaba un cambio.
Etcheverry, que aún no reveló cómo quedará conformado su equipo de ahora en más, encarará ahora la gira de canchas duras que finalizará en el US Open y el tramo final del año, con los torneos asiáticos y los europeos bajo techo, también en superficie rápida. Si se reencuentra con su tenis, podría recuperar terreno en el ranking, porque en los próximos cuatro meses solo defiende 325 puntos (en Flushing Meadows, 100 de la tercera ronda) y cambiar la historia de una temporada complicada para volver a soñar con el top 20.

