
Edinson Cavani está embrujado. No solo por las lesiones que lo persiguen desde hace tiempo, sino también porque no puede cortar la sequía goleadora. Este miércoles en la escandalosa eliminación de Boca contra Atlético Tucumán por los 16avos de final de la Copa Argentina, el uruguayo tuvo al menos tres chances claras para poder aportarle a su equipo, y recién en la cuarta pudo cortar una sequía de 130 días al convertir un descuento que no sirvió de nada.
«En el primer tiempo creamos chances, atacamos bastante, encontramos por momentos los espacios y tuvimos chances de gol, no pudimos hacerlos. Eso nos hubiera dado un manejo de partido diferente. En el segundo se encuentran con ese gol de una pelota rebotada, no tuvimos la contundencia necesaria. Faltan cosas, tenemos que mejorar, está clarísimo. Agachar la cabeza y seguir trabajando»,
A los 13 minutos, con el partido 0-0, Cavani recibió un pase largo de Juan Barinaga que lo dejó mano a mano con el arquero Matías Mansilla, que se adelantó. Todo estaba dado para que el delantero definiera por arriba, porque la pelota venía picando, pero ‘Edi’ intentó un pase al medio del área, donde no había ningún compañero de Boca. Inexplicable.

